Buceando con las gigantes Mantarayas

Posteado: 20 febrero, 2014 por SigueMiRastro en Indonesia, La Experiencia de la semana, Paises, Vuelta al Mundo
Manta Raya acosadas por Snorkelers

Manta Raya acosadas por Snorkelers

Cuando una zona de buceo se llama Manta Point (Punto de Mantas), será que tendrá alguna manta que otra. Os tenemos que contar que lo que aquí nos pasó ha sido una suerte, y otros amigos nuestros no pudieron disfrutarlo tanto como nosotros lo hicimos. Todo depende de la caprichosa naturaleza, que en su libre albedrío, deja que las mantas decidan cuándo moverse de un sitio a otro.

Llegamos a nuestro destino, siendo el segundo buceo del día. Divine Diving, nuestro centro de buceo en Komodo, ya nos había llevado ese mismo día a Batu Bolong, que resultó ser un buceo especialmente bueno, lleno de peces y colores. No obstante, este segundo sólo tendría arena y corales muertos, un buceo bastante poco interesante sino fuera por las mantas de 3 a 5 metros que podrías encontrarte.

El buceo es muy interesante. Bajas y casi ni tienes que moverte para nada, la corriente va a hacer todo por ti. Te lleva de paseo, aunque si quieres pararte a mirar algo, vas a tener que agarrarte a alguna parte. Y ahí abajo, se obró el milagro. Una enorme manta raya se hallaba en el medio de la corriente con la boca abierta y recibiendo la comida. Es bastante llamativo que aunque esté dándole a las aletas esta no se mueva del sitio. Por lo tanto, a nosotros nos tocó hacer más de lo mismo, agarrarnos a la arena, a una roca o a nuestra guía y quedarnos junto a ella, admirándola todo el rato. Los movimientos de una raya en realidad recuerdan a los de un pájaro, aunque sea un pájaro enorme del tamaño casi de un pterodáctilo. Es majestuoso e increíblemente sobrecogedor. Se queda en un mismo sitio adaptándose a la corriente por lo que a veces se mueve un poquito a la derecha, otro poquito a la izquierda, y a veces da una vuelta sobre sí misma lo que hace que todos los que estén a su alrededor puedan mirarle a los ojitos. Como un poco experimentado buceador se puso delante de este peazo de bicho, la manta decidió cambiarse de sitio, pasó junto por encima de la cabeza de Javi a menos de un metro de distancia, para ponerse a su lado. Menuda suerte tienen algunos…

En fin, esta experiencia la repetimos variar ocasiones porque estuvimos con hasta 7 mantas, incluso nos despedimos, emergiendo de las profundidades con una a nuestro lado. Lo dicho, una suerte increíble, como se dice en nuestra tierra gallega, caralluda. Éste será para nosotros uno de los puntos más importantes para bucear del mundo, sin duda alguna.

Para más detalles de esta zona de buceo, podéis ver el artículo: Komodo, buceando entre mantas y corrientes.

La felicidad y el cansancio después de las Manta Rayas

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